Nadie espera por el otro. El esperado, no debe agradecer porque lo esperaron.
Si esperas es porque realmente queres. Que esperes a alguien no significa que no encuentres algo mejor que ese alguien, significa que solamente queres a ese alguien. Que con sus defectos y virtudes, queres con locura. Uno espera en realidad por uno mismo, uno espera porque quiere, desea, necesita a ese alguien. Y no quiere reemplazarlo por nada ni nadie. Aún si encuentra lo más hermoso del mundo, eso nunca va a ser tanto como lo que espera.
El hecho de esperar le agrega valor a las cosas, importancia. A nadie le gusta esperar, por eso mismo el hecho de esperar a alguien es increíble. Hay miles de personas, pero cuando queres a una sola, nadie la va a poder reemplazar, cambiar, nada. Cuando esperas a alguien, esa espera, hace que la persona tomé más fuerza en vos, haciendose indispensable.El hecho de esperar requiere esfuerzo, e incluso dolor. Pero si lo logras superar, una vez que tengas aquello que tanto esperaste, va a saber remendar todo lo que pasaste.
Cuando esperas con el alma, intentas superar todo tipo de obstáculos, y al fin y al cabo, nada te importa más que eso que esperas.
Pero, ¿Qué pasa cuando lo que esperas, ya no te espera? Nada, no pasa nada. Vos lo esperas de la misma manera, queriendolo como siempre, y necesitandolo aún más.
Yo espero, este donde este, este como este, espero igual.
Si ya no hay nada que esperar, seguiré esperando igual que siempre.
Cuando uno espera, desea que el otro también lo espere. Desea también que antes de tirar todo al carajo, piense en el esfuerzo que le lleva a la otra persona, por más que no sea esa quien esta lejos. Tanto el esperado, como el que espera, hacen un esfuerzo enorme por no tirar todo al carajo. Un esfuerzo que puede llevar días, meses o años. Pero aún asi siguen esperando.
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